Energía, libertad y Chanel

Desmadejadas en el sofá. Las niñas (16 añitos tienen) de Chanel miran a Stella Tennant; cejas levantadas y un mudo qué querrá esta?. Ella, seria, espera quizás que las niñas reaccionen y se despierten de su letargo perezoso. Pero en verano hace demasiado calor en la calle.
El sol brilla con fuerza y es una amenaza para sus caritas de porcelana. Bronceadas, qué espanto, piensan. Polvo de arroz y un salón de té como refugio, mucho mejor así.

 

 

Salón de té Chanel. Tranquilidad zen. A veces el silencio es el mejor comentario.
Stella permanece seria, ella mira a cámara. Tiene años de experiencia en eso de congelar con la mirada. Las otras, las niñas, en cambio, son más lánguidas. Caida de párpados, ponen ojitos.Paris tira, aunque miren al Este.

 

Como si de geishas se tratara, viven en un mundo secreto en el que solo existe la belleza de la doble ce.
Stella será su maestra. Les enseñará el valor de las perlas,  el poder del rouge y la importancia de la tradición. Chanel es experto en todo eso.

 

La tranquilidad se rompe y el universo Chanel parece sacudido por un huracán que deja a su paso zapatos, 2.55 y bolsitos mini-hula hoop.
Una central eólica y los paneles solares sirvieron de inspiración para esta colección.  “La energía es lo más importante. El sol y el viento son libres” Karl, dixit. 
“Energía, libertad y Chanel”. Ese es el nuevo “Liberté, égalité y fraternité

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