“El traje nuevo de la reina Rihanna”. Una fábula de los CFDA

Hace muchos años vivía una reina -del Pop- que como todas las de su condición gustaba de llamar la atención y se preocupaba mucho por su vestuario.   
Rihanna, que así se llamaba la reina, escuchó un día a un avispado diseñador llamado Adam Selman decir que podía confeccionar la tela más suave y delicada que pudiera imaginar.
Crearía para la reina un diseño excepcional con más de 200.000 cristales de Swarovski y pailletes.
El vestido, afirmaba el diseñador, tenía la especial capacidad de ser invisible para cualquier persona que no supiera nada sobre moda o no fuera lo suficientemente moderna. 
Por supuesto, no había prenda alguna sino que el pícaro costurero hacía creer que trabajaba en la confección del vestido sin descanso. Sin embargo, se dedicaba a quedarse el dinero y los ricos materiales que se destinaban para tal fin.
Sintiéndose la reina Riri algo nerviosa acerca de si ella misma sería capaz de ver el vestido o no, envió primero a dos de sus estilistas de confianza, a su personal assistant y a su manager para verlo.
Evidentemente, ninguno de los ellos admitieron que eran incapaces de ver la prenda y comenzaron a alabarla.
Todo el mundo esperaba el día de la gala de los Premios CFDA Fashion Awards para ver a su reina luciendo el maravilloso vestido del que todo el mundo hablaba en Internet.
Además, las expectativas eran más altas que nunca porque la reina recibiría el Icon Fashion Award 2014 y todos estaban seguros de que su aparición reafirmaría su condición de icono de la moda y del estilo.
Llegado el gran día, el canalla diseñador y sus estilistas hicieron como que le ayudaban a ponerse la inexistente prenda y la reina Rihanna salió con ella para desfilar en la alfombra roja sin admitir que era demasiado estúpida como para poder verla.
La reina Riri posó con su mejor sonrisa y se dejó fotografiar con su vestido transparente. La curiosa imagen de la reina dió la vuelta al mundo a través de Instagram.
Toda la gente del pueblo alabó enfáticamente el vestido, temerosos de que sus vecinos se dieran cuenta de que no podían verlo y que, por tanto, no eran lo suficientemente modernos ni sabían nada sobre moda.

Pero, de pronto, un valiente tuitero descubrió el engaño en menos de 140 carácteres:

 “Pero si va desnuda!”

La gente empezó a retuitearlo, a colgar la fotografía de la reina en Facebook para mofarse de ella y a pregonar el engaño en sus blogs y revistas de moda. Toda la multitud dejó de fingir y gritó que la reina Rihanna iba desnuda.
La reconocida como Fashion Icon 2014 recogía su premio desnuda. Esta paradoja dejó perplejo a sus súbditos que no dejaban de lanzar incendiarios tuits contra su reina.
La reina Rihanna supo entonces que el pueblo tenía razón, que iba desnuda a pesar de los cristales de Swarovski y la boa de pelo rosa. Pero, haciendo gala de su conocido temperamento, la reina Rihanna levantó la cabeza y continuó posando sin esconder ni un centímetro de su anatomía.
Y colorín, colorado este cuento se ha acabado.

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