Mayo se desliza en un skate

Pensaba contar aquí que no puedo con las horas de plomo de los días raros.
Que la incertidumbre es emocionante pero, sobre todo, una tortura. Nadie se acostumbra a las torturas, claro. Ni a la incertidumbre.

Quería escribir que las mentiras tienen un sabor metálico y amargo tan insoportable que siempre se acaba escupiendo una verdad. Eso sí, con cuidado, no vaya a salpicar a quien no queremos.

También contar que últimamente se me olvidan mis propios consejos y, que hay días grises de Primavera, en los que una piensa que el único sentimiento sincero en la mirada de las personas es el miedo.
Incluso, confesar que cuando algo me preocupa no recuerdo cómo era esto de escribir, si es que alguna vez lo supe hacer.
Que a mí lo que de verdad me relaja es flotar -boca arriba, no se asusten- en el mar. El yoga es solo un parche.
Que solamente necesito unas gafas de sol negras de patas muy anchas -de Céline, por ejemplo- y sentarme al sol en una cala, en mi cala. Y esperar así a que solamente pase el tiempo.

Y quería dejar caer aquí mi teoría absurda, una que dice que no debe ser ninguna casualidad que el mes de Mayo rime con desmayo, porque yo estoy agotada.

Pensaba contar aquí todas estas cosas que a nadie interesan cuando encontré este vídeo.Recordé que esto es un blog de moda -sí, otro más- y al ver deslizarse a los skaters por un falso New York en los estudios de la Paramount, se me olvidó lo que venía a contar. Pero bueno, qué más da.

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