Ikea? No, VOGUE

Hasta entonces nunca le hab??a prestado demasiada atenci??n aunque, m??s de una vez, hab??a visto a mi madre comprarla.  Aquel verano fui yo sola al kiosco. Ten??a diez a??os y pagu?? con una moneda de 500 pesetas. Era la primera revista Vogue que compraba con “mi dinero”.
Desde entonces, cada mes, no he faltado a mi cita con Vogue. A pesar de compartir protagonismo en casa con otras revistas de moda, las Vogue son las ??nicas que conservo, las colecciono.Vogue Espa??a en su mayor??a, pero tambi??n de otras nacionalidades: Vogue Paris,Deutschland, USA, Italia incluso un par de Vogues Latinoam??rica.
Mi colecci??n no deja de crecer y el espacio (no las revistas, faltar??a m??s) empieza a ser un problema.
Por eso me ha alegrado descubrir que a Mademoiselle Agn??s le ocurre lo mismo y, lo m??s importante, tiene una soluci??n para este “Di??genes voguero”

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