Madame Paris en las Carreras

Ni de motos, ni de coches. Mucho menos de atletismo.

Ella es una Madame y las únicas carreras que le gustan son las de caballos. Si además le añadimos que el dress code exige adornar la cabeza con un sombrero o tocado, todavía le gustan más.

El Qatar Prix de l’Arc de Triomphe reune todos los requisitos. Caballos, velocidad y gente bien vestida. Parfait !
Así que el domingo 3 de Octubre Lady Grett invitada por Monsieur Paris A. asistió en el Hipódromo Longchamp a la 89 edición (ahí es nada) de este prestigioso trofeo.

Brilla el sol en Paris y aunque sopla algo de viento, incómoda compañía cuando se lleva sombrero, hace un día estupendo para pasarlo al aire libre.
Ir a ver las carreras se convierte en un perfecto plan de domingo cuando el tiempo, como en esta ocasión, acompaña.

Curiosos, aficionados al mundo del caballo, intelectuales como el español Fernando Savater y, por supuesto, personas con elegantes y llamativos sombreros.

Es muy entretenido observar a sus espectadores, tanto o más que las propias carreras.
A. y Lady Grett no pierden detalle y comentan los estilismos y sombreros de los asistentes.Los hay de los más variados. Desde discretos tocados a los modelos más estrafalarios como estos que os enseño a continuación.

Los hombres también cumplen con el dress code aunque no arriesgan demasiado. Mucho bombín,borsalinos y alguna chistera como la que luce un joven con aire de dandi trasnochado.

Afortunadamente, una amena conversación impide que nos aburramos durante la espera entre una carrera y otra.

Nunca antes había estado en una carrera de caballos, sí en competiciones de salto y doma.
Reconozco que estos últimos son más entretenidos y bellos.

Sin embargo, menos emocionantes.
Cuando quedan pocos metros para que los jockeys, a lomos de sus caballos, alcancen la meta, elpúblico se pone en pie. Aumenta el murmullo, el comentarista habla a toda velocidad. Se siente laemoción en el ambiente.
No es para menos, el Premio Qatar es el que cuenta con mayor dotación del Mundo (cuatro millones de euros).

Unos se emocionan porque han apostado (creen) a caballo ganador. Otros, como nosotros, porque simplemente se contagian de su nerviosismo, aunque no hayan apostado ni un euro.

Terminada la carrera, caminamos por el Bois de Boulogne.
Que mis tacones sean cuñas me hace mucho más fácil caminar “campo a través”. Una suerte.
Nos cruzamos con ciclistas, corredores, paseantes… nos miran algo extrañados.
Sin duda, somos los domingueros más elegantes del lugar. Resulta divertido.Y allí mismo, en medio de la naturaleza, donde a uno le da la sensación de estar muy lejos de la ciudad, un lugar especial.
El restaurante La Grande Cascade, que además de ser bonito dicen de su cocina que es deliciosa.

Bonito paisaje. Muy agradable paseo. Un domingo original.

Madame Paris me sorprende una vez más.
Ella no solo sabe disfrutar con las noches, las fiestas o desfiles.
También lo hace de momentos como este, algo alejada de la ciudad y su ruido. Disfrutando de un día especial al aire libre.

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